Un hombre de negocios británico que vendió detectores de bombas falsos por valor de 55 millones de dólares, fue declarado culpable de fraude por un tribunal británico y sentenciado a 10 años de cárcel, informa BBC.
La empresa del británico James McCormick, ATSC, fabricaba y vendía un dispositivo llamado ADE 651, capaz de detectar, en teoría, cualquier tipo de bomba bajo tierra, en el aire o bajo el agua.
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| AFP Justin Tallis James McCormick |
Estos dispositivos no tienen absolutamente nada dentro. No hay leyes de la ciencia o de la física que puedan hacer que funcionen" Los investigadores policiales valoran cada dispositivo en menos de 60 dólares, sin embargo se calcula que McCormick vendió miles de ellos a un precio medio de 42.000 dólares, llegando a venderse incluso algunos por 300.000 dólares.
Los detectores portátiles se vendieron a las autoridades de Irak, Georgia, Arabia Saudita, Níger y Bélgica y a la ONU para su uso en el Líbano, entre otros, según informa CNN.
Las autoridades británicas alertan que, todavía hoy, muchos de estos dispositivos siguen en uso, por lo que la vida de muchas personas corre peligro.
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