En medio de las protestas y el caos registrados en Arabia Saudí, en particular en el este del país, el régimen de Al Saud aprobó la ' Ley Penal de Delitos de Terrorismo y Financiación del Terrorismo'; algo que hace pensar en las intrincadas raíces de esa medida y sus consecuencias sobre los derechos de los ciudadanos.
Si nos fijamos detenidamente en los artículos que incluye esa ley, nos da cuenta de que el Gobierno saudí pretende legalizar las represiones e intensificar el control policial, pues dicha legislación permite prorrogar la detención sin cargos.
10 años de cárcel será la sentencia impuesta contra cualquier persona que cuestione la posición del rey o el príncipe heredero. El término de delitos de terrorismo es muy general y puede ser aplicado de forma indiscriminada en distintos casos, razón por la cual en la práctica se tratará como delito la disidencia legítima. Asimismo, legaliza la detención arbitraria ya que niega a la persona detenida el derecho a ser llevada con prontitud ante un juez y a ser puesta en libertad o juzgada en un tiempo razonable.
La aprobación de la ley, que considera como un delito terrorista a cualquier acto sea individual, en grupo, directo o indirecto con el fin de alterar el orden público, se registra en una circunstancia en la que desde el mes de febrero de 2011 los saudíes vienen realizando manifestaciones pacíficas en el país para exigir la liberación de los presos políticos, libertad de expresión, la aplicación de reformas políticas y el fin de la escalada de discriminación económica y religiosa vigente en el reino árabe. Si bien, normalmente las protestas se limitan en las zonas orientales del país, a veces se ha extendido a la capital, Riad, lo que ha preocupado a la familia de Al Saud. Por lo tanto, esa ley allana el terreno de catalogar como terrorismo incluso los actos más insignificantes de disidencia pacífica y posibilitan la violación de derechos humanos a gran escala.
Motivo de las protestas
Los acontecimientos ocurridos en el Oriente Medio, conocidos como la Primavera Árabe, han afectado notablemente a los países de la región, entre ellos a Arabia Saudí que se vio afectado en los asuntos internos y regionales. Pero lo que provocó las protestas es el sistema que reina en este país que es una monarquía absolutista que todavía se mantiene como un sistema feudal en el que la dinastía de los Al Saud gobierna concentrando toda la autoridad, desde hace más de 80 años.
No existen partidos políticos, ni tampoco elecciones, excepto dos elecciones municipales realizadas en 2005 y 2011. Los principales miembros de la Familia Real son los encargados de elegir al rey, con la subsecuente aprobación de los líderes religiosos del país. La Ley Básica adoptada en 1992 declara que los reyes de Arabia Saudí serán los descendientes del primer rey, Abdelaziz bin Saud. La prensa está totalmente bajo la supervisión del gobierno, de hecho, la prensa transmite la línea política y los pensamientos del gobierno y no puede criticar o analizar las medidas de la administración saudí. La situación es de tal forma que la ministra de Defensa de Suecia, Karin Enstrom, ha calificado al gobierno saudí, de un régimen autoritario y una monarquía absoluta, donde se cometen graves crímenes contra los derechos humanos.
Según los datos proporcionados por las organizaciones pro derechos civiles, unos 30 mil presos políticos se encuentran en cárceles del régimen de Al Saud, sin cargo o juicio, si bien el gobierno reconoce la existencia de 13 mil detenidos. Además, la Organización de Derechos Humanos de este país árabe anunció que en el año 2011, esta entidad ha registrado unas 2.467 quejas de violaciones de derechos humanos.
El derecho de la ciudadanía no se responde tal como se debe, especialmente los derechos de las mujeres que cada día se pone la situación más delicada que antes para las autoridades árabes. En la sociedad saudí la mujer no cuenta con la participación alguna en el sector economía, política, cultural y social. Una mujer saudí no cuenta con el derecho a votar, no tiene permiso de conducir y ni siquiera puede viajar dentro y fuera del país sin su marido. Las protestas contra la prohibición de conducir de mujeres, se han aumentado últimamente, algo que se puede ver en las redes sociales donde activistas saudíes mediante campañas llamadas 'Que la mujer conduzca es una elección y no una obligación' se esfuerzan para instar a todas las saudíes a reivindicar sus derechos civiles. Es de saber que si las mujeres conducen pueden ser detenidas, enviadas a juicio e incluso azotadas. En 2011, una mujer saudí fue encarcelada después de publicar en YouTube un vídeo suyo, en el que conducía en la ciudad de Jobar, en la Provincia Oriental (Al-Sharqiya).
Ahora en esta circunstancia, el gobierno saudí en vez de realizar reformas para salir del dilema que se enfrenta, es decir, las protestas antigubernamentales, al aprobar la ley antiterrorista pretende socavar las voces opositores acusándolas de llevar a cabo actos contra la seguridad nacional. No obstante la situación está cambiando debido a las discrepancias internas sobre el sustituto del rey Abdalá bin Abdulaziz, quien podría estar clínicamente muerto y por otro lado la extensión de actividades de los activistas que podría orientar el país hacia un nuevo destino. Algo que no es improbable en absoluto ya que la historia ha dado a conocer que la represión y absolutismo son provocativas y resultan en levantamientos y masivas actividades antigubernamentales que conducen al régimen gobernante o hacia reformas o decadencia.
No obstante, realizar reformas en ese país que está bajo la influencia de los jeques wahabíes bien radicales es algo muy difícil. Ya que cuando el rey Abdulaziz nombró a 30 mujeres como miembros de la Asamblea Consultiva del país, los jeques wahabíes se congregaron frente al palacio del rey en señal de protesta contra esa decisión, mientras que según la ley saudí cualquier congregación que se realice para protestar contra el gobierno está prohibida. Por lo tanto, parece que si las autoridades saudíes quieren realizar reformas tienen que enfrentarse a los ulemas radicales quienes están contribuyendo mucho a la convivencia de la dinastía de Al Saud y su dominio en el país.
Tal como sabemos siempre y cuando sea necesario, los ulemas saudíes emiten un Fatwa (orden religioso) para aliviar las protestas y orientar la mente del pueblo del país árabe hacia el punto que ellos mismos quieren, al igual de lo que pasó cuando las activistas saudíes querían salir a protestar para reivindicar el derecho de la mujer a conducir, el jeque Saleh bin Saad al-Lohaidan, un miembro del Consejo de Eruditos del país árabe, declaró: "Si una mujer conduce un coche sin que sea absolutamente necesario, podría sufrir impactos psicológicos negativos, toda vez que hay estudios médicos fisiológicos y funcionales que demuestran que la conducción afecta automáticamente a los ovarios y presiona la pelvis hacia arriba".
Ahora son las autoridades saudíes que o deben escuchar la voz de su pueblo y así puedan continuar con su reina en el país mediante reformas, algo que pide enfrentarse a los jeques o seguir reprimiendo e imponer más limitaciones en el país y acercarse al fin de su mandato en el país.
Hispantv

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