El jefe de operaciónes de pacificación de Naciones Unidas, Herve Ladsous, aseguró que los aviones no tripulados mejoraron considerablemente la vigilancia en la República Democrática de Congo, país donde la misión empezó a utilizar los drones para identificar cargamentos de armas sospechosos.
El jefe de operaciónes de pacificación de la Organización de Naciones Unidas, Herve Ladsous, dijo que es probable que esta organización aumente el uso de aviones no tripulados, o drones, en algunos puntos álgidos de las zonas donde realizan sus labores.
Durante una entrevista ofrecida a la BBC, Ladsous aseguró que Costa de Marfil ya había solicitado a la ONU desplegar drones.
El funcionario de la ONU agregó que los aviones no tripulados mejoraron considerablemente la vigilancia en la República Democrática de Congo, país donde la misión empezó a utilizar los drones para identificar cargamentos de armas sospechosos sobre la frontera con Ruanda.
El portavoz de la delegación francesa ante la ONU, Brieuc Pont, escribió en su cuenta twitter que "la ONU en el Congo necesita recursos adicionales y modernos, incluyendo drones"; sin embrago, el embajador de la vecina Ruanda en esta organización, Eugene-Richard Gasana, rechazó la idea y aseguró a la prensa que su país tiene "legítimas reservas" acerca del uso de estos aparatos, ampliamente utilizados por las fuerzas estadounidenses en Afganistán y Pakistán.
El gobierno congoleño acusa al de Ruanda de apoyar a la guerrilla M23 que opera en el este del país, pero los ruandeses lo niegan. Congo es potencialmente uno de los países más ricos de la Tierra, pero el colonialismo, la esclavitud y la corrupción lo condenaron a ser uno de los más pobres, de ahí que la ayuda internacional es una constante para su población.
El pasado 26 de octubre expertos de Naciones Unidas pidieron a los estados que emplean aviones no tripulados en sus operaciones militares que respeten el derecho internacional a la hora de emplear estas herramientas, que no son "inherentemente ilegales" pero representan una clara amenaza para la seguridad de los civiles y su uso debe ir acompañado de transparencia informativa.
No son armas inherentemente ilegales", indicó el representante especial de Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, Christof Heyns , "pero hay que centrarse en su utilización porque un mundo en el que múltiples estados emplean semejantes armas en secreto es un mundo menos seguro", explicó.

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