Saqueos (Más allá del entramado político).
Más allá de las razones políticas que alimentan estos conflictos sociales:
Los robos en masa que han ocurrido generan indignación y algunos opinan que esos forajidos son un verdadero desastre social que debería ser arrasado. ¿Cómo puede ser que hagan eso?
Para comprender sería mejor preguntarse: ¿Qué es lo que hace que deseemos ser buenos?
El modo de proceder de la gente no se gesta de modo espontáneo sino que sus valores morales y consecuente conducta están ligados a la educación, al estímulo y al afecto recibido. Vivimos en un sistema que promueve la sobrevaloración de los objetos como un medio para conseguir ciertos niveles de autoestima.
La publicidad siempre te explica que te falta algo para ser, para estar a tono. Es así que los objetos que dan confort se vuelven muy importantes. Si a ese bombardeo diario le sumamos el desamor, la falta de contención emocional, el abandono y el maltrato en la primera etapa de una vida, es muy poco lo que una pobre persona que fue criada bajo este paradigma cultural puede hacer por sus propios medios, salvo que de suerte, algo o alguien le muestre otro camino.
La mente no pude incluir en su razonamiento elementos que no ha vivenciado ni comprende.
Para quien no conoce otro modo educativo más que el de su hogar, en donde las normas de conducta, de valor propio y el de la honradez han sido prioridad, las cosas están muy claras. Pero para las personas que caen en la tentación de tomar lo ajeno en estas revueltas, es evidente que no es así.
Su accionar es inconsciente, no hay ahí un grado de autoanálisis para ver si "lo que estoy haciendo me reporta algún beneficio a largo plazo", no hay ningún tipo de autoconocimiento que le permita al ladrón comprender lo poco que le durará el beneficio de esa acción y lo mucho que permanecerá el sentimiento de degradación psicológica que le producirá el haberse convertido en un delincuente ocasional de poca monta.
Posiblemente eso importe poco, posiblemente el amor propio, como consecuencia de una dolorosa historia personal, ya sea escaso y no haya ningún brillo en particular que se tema opacar o se desee conservar.
Estas personas no son una deformación del mundo en el que participamos, son uno de los frutos naturales que el desinterés colectivo produce. Ellos son el resultado de lo que consentimos al participar obedientemente en este fragmentado sistema de cruel competencia individualista. Sabemos que al pulsar ciertos botones que nos darán ciertos beneficios estamos causando dolor de modo directo o indirecto, y aún así, lo hacemos. Eso es legal, es bien visto y hasta nos premian por hacerlo.
Bajo una verdadera mirada de justicia, que sería no hacer daño, todos somos delincuentes desalmados yendo en pos de nuestro objetivo personal.
Nos libramos de toda responsabilidad, pero lo cierto, es que en tanto callamos y acatamos las inmorales reglas de juego, somos bien responsables de todo lo que ocurre.
Esto pasa por una simple idea: Ellos son ellos. Están aparte.
Falso.
Ellos somos nosotros. Somos todos en una misma casa. Todos juntos.
Si no lo logramos comprender, seguiremos creando más inconsciencia, la cual solo será, hija de nuestra propia inconsciencia, de nuestro egoísmo.
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