martes, 1 de julio de 2014

Sarkozy: ¿Continuará aspirando a un nuevo mandato para 2017?


Pese a contar con la mayoría legislativa, la estrategia de cambios impuesta por Sarkozy sólo produjo el descontento popular y muchos adversarios, lo que posteriormente debilitó su gestión.

Nicolás Sarkozy hoy aspira a una nueva elección como presidente de Francia para el período 2017 - 2022, salpicado por las acusaciones de corrupción y tráfico de influencias por las que es investigado.

Sarkozy ocupó la jefatura del Estado francés del 16 de mayo de 2007 al 17 de mayo de 2012, tras vencer en segunda vuelta a la candidata socialista Ségolene Royal, con una ventaja del 53,06%, sobre 46,94% alcanzado por su oponente.

Representante del ala más conservadora de la política francesa, durante su mandato debió enfrentar los embates de la crisis económica mundial, implementando medidas propias del sistema neoliberal como la reducción del gasto gubernamental, despido de trabajadores del sector público y recorte de pensiones.

A consecuencia de ello, importantes ciudades como París, Burdeos, Lyon y Lille, protagonizaron fuertes protestas por las que incluso, se interrumpió el suministro de combustible luego de una huelga impulsada por trabajadores del sector y estudiantes. Se calcula que las pérdidas resultantes a partir de estas manifestaciones asciende a los 120 millones de euros, además de la paralización del transporte de mercancías.

Lo destacado para el mundo

Paralelamente, en la vida de Sarkozy ocurría un hecho que fue considerado como mucho más relevante para la prensa mundial, especialmente para la europea: el romance entre el presidente y la cantante, modelo y actriz italiana, Carla Bruni. “Sarko” y Bruni ocuparon páginas enteras de revistas, generaron avalancha de fotos por internet y titulares de diarios que optaron por alardear sobre los vestidos de ella y las miradas de él.

Mientras tanto, miles de gitanos rumanos y búlgaros fueron desplazados de Francia, a partir de las medidas de “seguridad” implementadas por el Mandatario, que comprendían la expulsión de 15 mil personas y el desmantelamiento de asentamientos gitanos. Entre 5 mil y 7 mil afectados eran menores de edad.


Otro de los factores que marcaron su mandato fue su posición como país “líder de los derechos humanos y las libertades”, promoviendo una lucha antiGadaffi entre sus pares europeos. En este sentido, en 2011 Nicolás Sarkozy y el primer ministro británico, David Cameron, presentaron ante el Consejo de Seguridad de la ONU el proyecto de zona de exclusión de vuelos, el cual se planteaba inicialmente la defensa de civiles, y que en la práctica demostraría que sería utilizado como pretexto para imponer bombardeos que debilitaran las fuerzas del líder libio Muamar Gadaffi.

Nicolás Sarkozy culminó su mandato en mayo de 2012, con una bajísima popularidad, menos del 35%, motivada a que las ayudas estatales a las familias, en medio de una Europa en crisis, resultaron insuficientes; pese a que una de sus principales propuestas de campaña fue “aumentar la productividad y elevar los salarios”.


En el caso francés, como en casi todos los países afectados por la política capitalista implantada por sus gobiernos, fueron los hogares de clase media los más impactados, descontentos y con menos posibilidades de recuperación durante todo el proceso de rescate financiero.

Los efectos de esta crisis aún se hacen sentir, y los expertos cada día prolongan más la fecha de la tan ansiada recuperación. Sin embargo, el expresidente Nicolás Sarkozy se siente en capacidad para asumir las riendas de una Francia cuya economía ha permanecido estancada durante los tres primeros meses del año, con un índice de desempleo del 10,1%, y que ahora prohíbe el uso de burkas en lugares públicos.

Pero no será sino hasta que culminen las investigaciones del caso, que se sabrá si persiste en su intensión o la justicia le hace declinar su aspiración.

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