La canciller alemana, Angela Merkel, mantuvo el domingo una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladimir Putin, para pedirle que ejerza su influencia sobre los prorrusos del este de Ucrania.
La canciller pidió al presidente ruso que "presione a los separatistas" del este de Ucrania para impedir "una nueva escalada", informó el portavoz de Merkel, Steffen Seibert.
Además, la canciller pidió a Putin que promueva el respeto a los acuerdos de Minsk (Bielorrusia), firmados en septiembre de 2014, especialmente el principio de alto el fuego, de acuerdo el portavoz.
Según lo acordado en Minsk, los separatistas prorrusos "deben sentarse a la mesa con el grupo de contacto", con representantes de Ucrania, de Rusia y de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), recordó la canciller alemana.
Además, Merkel mantuvo otra conversación con el mandatario prooccidental de Ucrania, Petro Poroshenko, para abordar los recientes incidentes en la ciudad portuaria de Mariúpol, última ciudad importante del sudeste de Ucrania en manos del Gobierno.
Al menos 30 personas resultaron muertas el pasado sábado en un ataque con artillería a Mariúpol y un centenar resultaron heridas.
Desde el pasado 14 de febrero, cuando el expresidente de Ucrania Víctor Yanukóvich fue derrocado por facciones proccidentales, este país se encuentra sumido en una renovada crisis.
La reincorporación de la península de Crimea (al sur de Ucrania) a la Federación Rusa, en marzo de 2013, y el control de los prorrusos de zonas del este de Ucrania han empeorado las relaciones entre Rusia y EE.UU., pues los occidentales acusan a Moscú de intervenir en asuntos de Ucrania.
Rusia, por su parte, denuncia un golpe de Estado contra Víctor Yanukóvich y la injerencia occidental en el conflicto en el este de Ucrania.

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