HRW desvela abuso de presos con problemas mentales en las cárceles de EEUU
El Observatorio de Derechos Humanos (HRW, por sus siglas en inglés) desvela el uso excesivo de la fuerza contra presos con problemas de salud mental en las cárceles de Estados Unidos.
Recurrir a la fuerza injustificada, excesiva y punitiva contra los presos con problemas de salud mental es una práctica muy extendida y puede estar aumentando en más de 5100 cárceles y prisiones en Estados Unidos
En un informe de 126 páginas publicado este martes, el organismo, con sede en Nueva York (este de EE.UU.), ha denunciado que el personal de las prisiones estadounidenses recurre a palizas o al uso de agentes químicos y dispositivos eléctricos para responder a malas conductas de poca importancia de los encarcelados con problemas mentales, como golpear la puerta de la celda o quejarse por no recibir comida.
“Recurrir a la fuerza injustificada, excesiva y punitiva contra los presos con problemas de salud mental es una práctica muy extendida y puede estar aumentando en más de 5100 cárceles y prisiones en Estados Unidos”, ha advertido el organismo.
En uno de estos casos, según reza el informe, el personal de una prisión en California (suroeste) roció aproximadamente 40 veces con gas pimienta a un recluso, y lanzó cuatro granadas de gas pimienta en su celda después de que el hombre se resistiera a salir.
En otro, los oficiales en una prisión en Florida (suroeste) obligaron a un preso diagnosticado con esquizofrenia a tomar una ducha de agua hirviendo, ya que el hombre defecó en el suelo de su celda y se negó a limpiarlo.
El preso, que no podía controlar la temperatura del agua o su flujo, muriódespués de haber sido dejado en la ducha durante más de una hora.
“Las cárceles y prisiones pueden ser lugares peligrosos e incluso mortales para los hombres y las mujeres con problemas de salud mental”, ha aseverado el autor del reporte, Jamie Fellner, quien ha apostillado que “se usa la fuerza contra los presos, incluso cuando, a causa de su enfermedad, no pueden comprender o cumplir las órdenes del personal”.
Jamie Fellner, experto del Observatorio de Derechos Humanos.
El documento también hace alusión a una serie de incidentes en los que el personal carcelario ató, durante varios días, a los presos a sillas o camas, les rompió la mandíbula, la nariz y las costillas, y después les dejaron gravemente heridos, pese a que algunas de las heridas que presentaban necesitaban puntos de sutura, o eran quemaduras de segundo grado o varios órganos internos habían resultado dañados.
De acuerdo con las estimaciones de HRW, uno de cada cinco prisioneros en EE.UU. presenta una enfermedad mental grave, y se calcula que el cinco por ciento son activamente psicóticos en un momento dado.
“Los funcionarios públicos deben reducir el número de presos con discapacidades mentales en las prisiones y cárceles. El personal de custodia no está entrenado para trabajar con este tipo de presos ni para cesar situaciones que podrían volverse violentas ni para hablar debidamente con los prisioneros para que éstos cumplan las órdenes que se les dan”, ha explicado Fellner.
La organización internacional ha urgido a las autoridades norteamericanas a garantizar que las prisiones adopten políticas adecuadas sobre el uso de la fuerza, y que tengan en cuenta las necesidades particulares de los presos con enfermedades mentales.
Hispantv
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