Austria, sacudida por espionaje de EEUU
El escándalo de las escuchas de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA, por sus siglas en inglés) sacude ahora Austria.
Su capital, Viena, es sede de organismos internacionales como la OPEP, Organización de Países Exportadores de Petróleo, o la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), que habrían sido objetivo del espionaje estadounidense.
Viena recobra la fama de capital del espionaje que se ganó durante la Guerra Fría. Las últimas filtraciones realizadas por Edward Snowden señalan a la capital austriaca como una de las mayores sedes del espionaje de Europa. Pero lejos de tener interés por sus políticos, el atractivo para los servicios de inteligencia norteamericanos reside en las sedes de organismos internacionales que operan en la ciudad.
Para obtener información, los servicios de inteligencia estadounidenses dispondrían de tres puestos de vigilancia diferentes en la capital austriaca.
Uno de esos puestos de vigilancia, podría estar situado en esta torre que ven a mi espalda, con una situación, como ven, privilegiada sobre la sede que Naciones Unidas tiene en Viena.
Naciones Unidas en general y la Agencia de la Energía Atómica en particular son objeto de interés para la NSA: pero su última víctima habría sido la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), también con sede en Viena.
Todo esto ocurre ante la pasividad del Gobierno austriaco, que estaría, dice Pilz, al tanto de lo que ocurre.
La crítica a la permisividad del Gobierno es compartida por uno de los periodistas que destapó el caso del espionaje en Viena, Marcus Staudinger.
Staudinger, que conmocionó a la opinión pública austriaca con las revelaciones de uno de sus últimos artículos sobre espionaje, asegura que la información obtenida en Viena fue clave en el pasado para la guerra de los Balcanes, y que solo dentro de unos años sabremos qué papel está jugando en la actualidad.
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